A través
de una exposición fotográfica
colectiva quisiéramos adentrarnos en la compleja
problemática de la situación
del cine africano en la actualidad abarcando algunos
de los aspectos fundamentales que le rodean: producción,
rodajes (foto fija), distribución, cines, infraestructuras,
personalidades (directores, actores, guionistas, técnicos.),
público, etc. Para ello presentamos esta CONVOCATORIA
llamando a fotógrafos de cualquier nacionalidad,
y en especial a aquellos del continente
africano, que quieran adentrarse o hayan ya analizado
vertientes que conforman la realidad del séptimo arte
africano. Para más información escribir y/o mandar
imágenes a info@masasam.com
RECEPCIÓN
DE PROPUESTAS HASTA DICIEMBRE 2008
En
colaboración con :

TEXTO PRESENTACIÓN
Hacer cine
es ante todo contar historias, narraciones, que en su mayoría,
son una visión, un sueño. El cine es magia, es
evasión pero también permite “ofrecer un
punto de vista, una mirada sobre las historias del mundo, captar
e interrogarse sobre la memoria colectiva, seducir, divertir
e informar”. Así se expresa Balufu Bakupa-Kanyinda
cuando describe que significa rodar en África. Pero,
¿qué esta ocurriendo con el séptimo arte
en el continente Africano?
El cine
africano tiene un extenso recorrido, con sus grandes maestros,
y donde ya están apareciendo nuevas generaciones que
intentan presentarse de otra manera, y reflejar al mismo tiempo
otras realidades, las que conciernen al África actual,
diversa y múltiple dentro de las nuevas coordenadas de
las post-independencias. Sin embargo, el cine africano se encuentra
con dos dificultades principales, por un lado la práctica
ausencia de una industria y por otro con el gran problema de
la distribución y por ende exhibición, que da
pie a que parezca que el cine africano fuese invisible para
los propios africanos. Quizás sea África el peor
lugar del mundo para ver cine africano. Los lugares más
apropiados para distribuir cine africano son, hasta ahora, los
festivales de cine, a nivel continental e internacional. Durante
la semana que dura el Festival de Cine de Burkina Faso, FESPACO,
el más importante de todo el continente, un público
de hasta 400.000 espectadores abarrota las salas de cine y aplaude
con entusiasmo la producción de sus mejores realizadores.
Pero, una vez terminado el festival, se vuelve a las películas
de acción de Hollywood o a las cintas de artes marciales
de Hong Kong que se proyectan en las pocas salas que van quedando.
Por tanto, es evidente que los africanos quieren ver cine, quieren
un espacio de evasión, de proyección, de ensoñación,
en el cual puedan reconocerse y donde los códigos utilizados
sean los suyos. Quieren ver películas realizadas sobre
su propia realidad y con su propia mirada y no con la de otros
pero resulta que no solo no tienen la posibilidad de ver su
propio cine, sino que además cada año van cerrándose
las pocas salas que aún sobreviven.
ARTISTAS
SELECCIONADOS MAYO 2008
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antoine tempé
retratos
de directores africanos de cine
El trabajo
de Antoine Tempé retrata y engrandece a los protagonistas
de esta aventura, otorgando visibilidad a las grandes personajes
y figuras del cine africano. Estas imágenes en blanco
y negro captan de forma sincera y directa las miradas perceptivas
y las personalidades valientes de estos hombres y mujeres resistentes,
ya que hacer cine en África es muchas veces un acto de
resistencia.
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m a s i n f o
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stephan zaubitzer
cine al aire libre en ougadougou
Stephan
Zaubitzer nos introduce en los espacios donde normalmente va
destinado el trabajo realizado por esos directores: las salas
de cine en África. Zaubitzer en su serie “Cine
al aire libre en Ougadougou”, evidencia un patrimonio
popular en vías de extinción. Cuando las salas
de la capital de Burkina Faso no están cerradas, están
deterioradísimas, empezando por el muro que sirve de
pantalla que ya casi nunca es totalmente blanco. Zaubitzer se
interesa en la arquitectura rudimentaria de estas instalaciones
dotadas de cabinas de proyección roídas por el
tiempo, pero que sin embargo todavía atraen gran interés
y movimiento por parte de un público vital y dinámico.
El trabajo de Zaubitzer tambien refleja y documenta este ambiente
y bullicio que rodean los cines restantes y en donde aún
se mezclan centenares de historias cotidianas a la caída
de la noche.
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m a s i n f o
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alban biaussat
cines rotos
Biaussat
retrata en “Cines rotos” otra realidad más
desgarradora, el abandono y deterioro de muchas salas en Bamako,
la capital Maliense, donde se respira el patetismo de espacios
cuya vieja gloria ha desvanecido y en cuyo actual silencio se
puede imaginar la risa o llanto producida por aquellas filmaciones.
Salas que hoy en día, o ya están completamente
abandonadas, especies de ruinas investidas de una nueva función,
o están a punto de cerrar, porque el público ya
no puede acudir a las sesiones, por ser el precio del ticket
demasiado elevado. En aquellas que todavía hay actividad
se proyectan películas en DVD, antiguas películas
de los años 80 o viejas películas pornográficas
libres de derechos de autor cuya difusión parece lo único
que asegura un mínimo de asistencia.
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m a s i n f o
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m e y e r
mi hermano luz
Meyer ha
querido que compartamos la emoción que supone el enfrentamiento
a una pantalla en su serie "Mi hermano luz". Un acercamiento
a la magia del cine africano y su público llevado a cabo
a través de la iniciativa del “Cine digital ambulante”
(Cinéma Numérique Ambulant, CNA). Un proyecto
que nace ante la constatación que el cine africano no
es disfrutado por el público continental al que debería
ser destinado, sino que más bien parece ocupar las estanterías
de las mediatecas de las grandes metrópolis o exhibirse
exclusivamente en festivales internacionales. Ante esta situación
el CNA, que actualmente cuenta con siete estructuras autónomas
localizadas en Malí, Benin, Niger y Burkina Faso se desplazan
de forma regular con su equipo móvil por diferentes localidades,
pueblos aislados y sin electricidad donde convocan a los jefes
locales para que toda la comunidad acuda a un acontecimiento
más que excepcional. El trabajo de Meyer es fruto de
la aventura que emprendió con este proyecto durante cinco
años, y que resultó ser un viaje emotivo entre
el cine Africano y su público, sobre el África
que observa. Sus fotos hablan del cine y trascienden una simple
sesión al aire libre para narrar un espectáculo
vivo, su instalación, su desmontaje, sus problemas técnicos
y sus misterios. Pero sobretodo, estas fotos apuntan a una dimensión
emotiva, la existencia de algo sagrado en el espectáculo
común a la humanidad, algo en el arte.
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m a s i n f o